Sobre los troncos, rocas desnudas y otras superficies silvestres solemos encontrar líquenes. Éstos, si bien no son exigentes en cuanto al sustrato sobre el cual habitan, sí lo son respecto a las impuerza de la atmósfera. Tienen la capacidad de soportar grandes variaciones de temperatura y humedad.

Una asociación de beneficio mutuo.
Los líquenes son asociaciones simbióticas entre un hongo y un alga verdeazul. ¿Qué tipo de asociación es ésta? La simbiosis es una relación de beneficio mutuo, en este caso, el alga elabora sustancias orgánicas útiles para el hongo y éste absorbe agua y sales del suelo, útiles para el agua. Así, los líquenes son una mezcla de filamento fúngicos (del hongo) y algas. La estructura vegetativa, el talo, de los líquenes representa, por consiguiente, un consorcio que llega a adquerir independencia morfológica y fisiológica.

Distintos aspectos.
El talo de un liquen puede adoptar distintos aspectos, gelatinoso, seco, homogéneo, etc. Dadas estas características estructurales, despues de las lluvias los líquenes se desecan con rapidez, lo que les impide dedicar largos periodos de tiempo a la actividad fotosintética.
En los líquenes gelatinosos el aprovisionamiento de agua lo realiza el alga, en cambio, en los restantes, esta tarea es realizada por unas hifas fúngicas especiales (presentan una membrana gruesa e higroscopica).

Función vital.

Las hifas fúngicas liberan una serie de ácidos que atacan las rocas o el suelo formando sales minerales. Asi, el alga dispone de agua y sales minerales que, junto al dioxido de carbono del aire y a la luz solar, le permiten realizar la fotosintesis. A partir de ella, el alga elabora una serie de sustancias orgánicas, parte de las cuales aprovecha el hongo para su desarrollo.

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