Las casas reinantes de la península ibérica instauraron en sus posesiones americanas un sistema económico asentado, fundamentalmente, en la extracción de productos de la tierra. El intercambio interno y externo de esos productos se regías por una serie de rígidas normas comerciales establecidas por la Corona. En las regiones ricas en metales preciosos, la economía giraba en torno de la minería. En las zonas donde este recurso era escaso o no existía, la actividad económica tenía como eje a la producción agropecuaria.

La actividad minera.

Durante la etapa antillana, los conquistadores españoles explotaron el oro del lecho de los ríos, mediante la aplicación de técticas utilizadas originalmente por los nativos. Más tarde, cuando se comenzó a explotar el oro y la plata del continente, también se adoptaron técnicas y formas de organización laboral usadas por las culturas prehispanicas.
En México, los españoles obtenian la fuerza de trabajo necesaria para la explotación minera implementando el coatequil, un sistema utilizado en el imperio azteca que obligaba al trabajo en los yacimientos metalíferos durante varios meses al año.
En la religión andina, la adopción de sistemas productivos tomados de la cultura incaica permitió resolver el problema de la provisión de la fuerza de trabajo y el de su disciplinamiento laboral. A través de la mita, se obligaba a la prestación temporaria de servicios en las minas, en los cultivos o en las obras públicas, funcionaba gracias al tributo personal de los indios mitayos, que trabajaban en condiciónes de extrema dureza.


Haciendas y plantaciones.

La extracción de metales preciosos promovió el desarrollo de actividades productivas destinadas a cubrir las necesidades básicas de la población ocupada en los yacimientos mineros.
En las zonas aledañas a las minas o en las regiones naturalmente aptas para el cultivo, se sentaron las bases de una economía agrícola que producía para la subsistencia de los habitates de los centros mineros y de las ciudades, que eran grandes extensiones de tierra dedicadas a la producción agrícola y ganadera para consumo interno.
En el siglo XVII, en las zonas de clima tropical, se expandió el cultivo de productos destinados al mercado europeo. La unidad productiva básica era la plantación, una extensa propiedad rural trabajaba generalmente por mano de obra esclava importada de África. En las plantaciónes se cultivaba azúcar, algodón, tabaco y cacao.



Las minas de Potosí fueron descubiertas en 1545. Un siglo más tarde,
con una población que orillaba los 160.000 habitantes, la
"villa imperial de Potosi" era una de las ciudades más importantes
del imperio español en América. Miles de indios fueron movilizados
para trabajar en las minas y cientos de aventureros españoles se dirigieron allí,
movidos por la posibilidad de enriquecerse fácilmente.